Preocupados por la creciente crispación de las relaciones internacionales, sobre todo con las naciones árabes, y el aumento  del militarismo y del abandono progresivo de los principios de respeto a los pueblos y a la convivencia pacífica, un grupo de asociados de ADELUR (Asociación Democrática de Estudiantes y Licenciados de la UNED en la Red) realizamos el siguiente manifiesto, pidiendo adhesiones al mismo mediante un libro de firmas alojado en la página web de la Asociación. 

Sadam Husein, con sus ansias expansionistas primero y con su voluntad de mantenerse en el poder después ha ocasionado un genocidio como hacía tiempo que no se recordaba en el planeta.  

En estos hechos, no sólo es culpable este dictador, sino que las potencias occidentales han compartido su responsabilidad, vendiéndole armas químicas de destrucción masiva usadas contra el pueblo kurdo, y contra Irán en una guerra propiciada por EE.UU cuando el dictador era su aliado. 

La confrontación de 1991 en el Golfo Pérsico, sirvió para que Kuwait recuperara su soberanía, pero también para que se instalaran nuevas bases en el territorio y para que se produjera un embargo económico a Irak, que llevó a este país a la hambruna y a tener las mayores tasas de mortalidad infantil del mundo. Se calcula que más de 500.000 niños de menos de cinco años murieron en este país entre 1991 y 1996. 

Nuevamente el pueblo irakí ha sido bombardeado, privado de los servicios mínimos de agua potable, electricidad, y abastecimiento de alimentos, finalmente se ha convertido en un país invadido y sometido a los designios de las fuerzas militares de ocupación.  

Más de dos décadas llevan los habitantes de este país sufriendo las consecuencias de las decisiones de sus propios dirigentes y de los políticos occidentales, por lo que los firmantes, manifestamos nuestra adhesión a los siguientes puntos: 

1.- Que se de amplio protagonismo en la reorganización de las estructuras sociales a la ONU, permitiendo a este organismo supranacional, liderar el proceso de reconstrucción de Irak. 

2.- Que una vez esté reconstituido el tejido social, se retiren de Irak las fuerzas militares ocupantes y los administradores civiles, sin establecer nuevas bases en el territorio ocupado, y en un plazo fijado por la ONU. 

3.- Que todo este proceso se apoye económicamente con importantes ayudas financieras, de los países que han promovido la invasión de Irak. Igualmente vemos necesario que las riquezas naturales extraídas del subsuelo irakí, reviertan en beneficio del pueblo y no sólo de las grandes empresas que han firmado los contratos millonarios para la reconstrucción después de la guerra. 

Este es un momento histórico en el que la ONU, apoyada por las naciones más ricas, puede enseñar a los países del tercer mundo, que de occidente no sólo pueden venir misiles, bombas, armas químicas, relojes, calculadoras, televisiones a color y mercedes. Es hora de que se demuestre que lo mejor que ha inventado occidente es el renacimiento humanista que acabó con el medioevo, la separación entre la religión, la moral interna y la política y la economía de la Reforma, la tolerancia de la Ilustración, las revoluciones democráticas y sociales del siglo XIX, y el respeto a los derechos humanos del siglo XX. 

El desarrollo económico y tecnológico de occidente, ha sido posible gracias a la integración en la sociedad de unos principios de convivencia humanistas, basados en la tolerancia y el respeto, alejados del fanatismo religioso y de la intolerancia. 

Estados Unidos y Gran Bretaña, han ganado esta guerra, les exhortamos a que no pierdan la paz, empujando al pueblo de Irak a refugiarse en el fundamentalismo religioso como único valor genuino, no proveniente de occidente. Apelamos a su memoria histórica y que realicen el mismo esfuerzo que desarrollaron en la década posterior a la segunda guerra mundial con los países vencidos.  

Apoyamos igualmente la no-violencia no solo como referente en el comportamiento personal, sino también como principio que debe regir la política internacional. 

La seguridad no debería descansar fundamentalmente sobre la fuerza militar si no sobre la cooperación, sobre un desarrollo económico y social solvente y el respeto a los derechos humanos. 

En base a estos principios apoyamos: 

 1.- Un concepto integrado de seguridad global, que otorgue prioridad a los aspectos sociales, económicos, ecológicos, sicológicos y culturales del conflicto, en vez de un concepto basado principalmente en los balances de poder militar.

2.- Un sistema global de seguridad capaz de prevenir, gestionar y solucionar conflictos.

3.- La eliminación de las ocasiones de guerra por medio de la comprensión y el respeto a las otras culturas, erradicando el racismo, promocionando la libertad y la democracia, y erradicando la pobreza a nivel planetario.

4.- Perseguir como objetivo el desarme general y completo incluyendo acuerdos internacionales para asegurar una prohibición completa y definitiva de las armas nucleares, biológicas y químicas, las minas antipersona y las armas de uranio empobrecido.

5.- Fortalecer a las Naciones Unidas (ONU) como la organización global de gestión de conflictos y pacificación

6.- Elaborar un código riguroso de conducta sobre las exportaciones de armas a países donde se violen los derechos humanos.

 Como estudiantes de derecho, consideramos necesario el desarrollo de la política de respeto de los Derechos Humanos en todas las naciones, pero sobre todo en aquellas naciones más poderosas económica y militarmente, ya que ellas tienen la responsabilidad moral de dar ejemplo en estos campos. En este sentido condenamos el trato inhumano que están recibiendo las personas retenidas en la Base de Guantánamo, y exigimos se les respeten los mínimos derechos de cualquier prisionero de guerra. 

11 de febrero 2004

 

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